Antes que nada, quiero decir que el blog está en una fase
muy inicial. Me he limitado a cargar una plantilla que me he encontrado y que
me ha gustado, pero poco a poco iré personalizándola. Pero preferí ir subiendo
entradas, ahora que las tengo frescas en la cabeza, a terminar de poner un diseño perfecto en
el blog que no se cuánto tiempo me llevará, pues no domino aún blogger.
Bueno, comencemos:
Como he dicho antes, ayer empecé con el
programa de entrenamientos BBG. Y a modo resumen solo diré que hoy estoy
arrastrándome por el suelo de las agujetas que tengo.
El lunes me levanté con mucho entusiasmo y dispuesta a
empezar con entusiasmo tanto con la dieta como con el ejercicio (aunque hay un
libro específico de nutrición que acompaña al de entrenamiento, para la dieta me
estoy guiando por una personalizada que me hizo un nutricionista el año pasado
y que dejé aparcada hace algún tiempo).
He de decir que a pesar de que finalmente se encartó de
comer fuera (adiós a mis planes de almorzar ligerito), me porté bastante bien y
me pedí una ensalada, bien cargadita eso sí, pero al fin y al cabo creo que no
pequé demasiado. Luego intenté compensarlo con las demás comidas.
En cuanto al ejercicio en sí, no pude ponerme hasta las 9 de
la noche cuando por fin mis hijas se acostaron y me dejaron un poco de
tranquilidad, ya que aún son pequeñas y requieren de bastante atención. La verdad es que no suelen darme un respiro si están levantadas, así que preferí esperar a un momento en que pudiera centrarme en lo que quería hacer.
Había buscado en youtube videos de ejercicios con ejecución
de las distintas tablas según la semana y el día, así que yo, muy obediente, me
fue a por la semana 1, día 1 y encontré uno de 30 minutos que contenía todo
cuanto debía hacer y además al ritmo adecuado. Por supuesto, antes calenté y
estiré para evitar problemas musculares durante el desarrollo del ejercicio.
Y yo, que fui de chula, me dije: se que va a ser duro, pero
apretaré los dientes y lo terminaré por mis narices.
Y una leche frita para mí.
A los siete minutos me faltaba el aire para respirar, y a
los 14 creía que echaría el hígado por la boca.
Y aunque hice cuanto pude por continuar y terminar la
sesión, muy a mi pesar tuve que abandonar, dejándome una sensación de
frustración enorme.
Todas mis buenas expectativas, mis buenos augurios, mi
fuerza de voluntad, se fueron al traste, pero de verdad que no podía continuar.
Cuando terminé, tenía un temblor en las piernas que
me quería morir, así que por lo menos me quedo con el pequeño regusto de que desde luego he
ejercitado los músculos, de eso no me cabe duda. Y hoy doy buena fe de ello
porque me duelen hasta las pestañas.
Y no me voy a rendir, no señor. Hoy toca 40 minutos de
caminata y no me la pienso saltar así vaya andando como un pato por la calle.
Espero que me vaya mejor en la
siguiente sesión.
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